martes, 17 de noviembre de 2020

"Oscar" - documental

"Oscar maneja un taxi 12 horas diarias para ganarse la vida. Constantemente es atravesado por el bombardeo publicitario de las calles de Buenos Aires. En el baúl del Peugeot 504 lleva botellas con engrudo, pintura y recortes de afiches. Cuando la banderita del taxi está libre, detiene el auto, consigue prestada una escalera e interviene el afiche publicitario elegido utilizando técnicas de collage y pintura". 

Agradecemos a Mariana Lifschitz que nos haya acercado la obra y la película.

 

 


viernes, 13 de noviembre de 2020

Cuentos al paso

 

En el día de ayer, gracias a la complicidad de estos buenos amigos, se pudo iniciar la actividad de Cuentos al paso. La cita será los jueves a las cinco de la tarde, cada quince días. Quien nos convoca es Susana y quien nos presta la vereda y el jardín es Laura. Esta foto fue tomada después del primer encuentro. Como se aprecia... nos esforzamos por encontrar la justa distancia, la que nos permite cuidarnos, escuchandonos, hablandonos, riendonos. Si se mira con atención se verá que solo para la foto descubrimos nuestros rostros. Asi que la cita sigue siendo con cuidado y con una gran voluntad de estar presentes. Gracias a todas las participantes de ayer y al cantor de la cuadra por tan lindo momento.

Los encuentros serán de cuatro o cinco personas cada vez. Los cuentos están pensados para todo público. La propuesta podrá ir evolucionando según la configuración del "auditorio" y en complicidad con Susana.  

La próxima cita será el Jueves 26 de noviembre, 17.00 h. Es necesario anotarse, se puede escribir a esta dirección: antoniagarciacastro@gmail.com  

viernes, 6 de noviembre de 2020

Dar valor a la comunidad


En estos tiempos de Aislamiento Preventivo Social Obligatorio x Covid 19, proponer simplemente prácticas culturales, ya es una ofrenda para el encuentro con un/a otro/a. Además, si se va tornando proyecto colectivo, situado en uno o dos barrios; conformado artesanalmente con lo que cada persona puede aportar, es enriquecedor…

El reconocimiento, es para Antonia, mi querida alentadora de prácticas culturales !!!!

Les vamos a contar nuestra mirada de una partecita de esas obras, que se expresan en ventanas, persianas… se plasman en préstamos de libros, adivinanzas con respuestas en otro lugar.

Por ejemplo: un día ponemos una adivinanza con frutas, y la respuesta está en una de las dos verdulerías cercanas (de Luis o de Lidia); si es con perros, en la peluquería de Ezequiel; otras, en el Kiosco de Dany. La primera vecina que aceptó el desafío fue Mara, nosotros pusimos la adivinanza en nuestra persiana, y la respuesta la llevamos a su reja. Les parecerá natural, pero su generosidad detonó también su preocupación por que el cartel se mantuviera en buen estado durante la semana que duraba ese juego. Y lo mismo ha pasado con otras y otros vecinas/os atentos a sumarse a distintos intercambios.

Así, se producen encuentros, conformando potencialidades o favorecedores de quien en este caso lee. Y en los tiempos que corren, eso es un montón…

Qué otra forma de manifestar riquezas culturales, que en la vecina que se siente convocada a entregar un cuento para “la persiana” que escribió, y “es la primera vez que lo va a leer alguien ajeno a su familia”. O en el lector que pide que le prestemos un cuento de Machado que no tenía en su biblioteca… También la señora que pide prestado un libro de juegos, porque con su esposo, ya están cansados de mirar TV, y mejor quedarse en casa haciendo algo “creativo”.

Y esos laburantes de treinta y pico, que se detienen a leer la adivinanza, preguntándose si la respuesta la van a predecir antes de llegar a la estación de Villa del Parque!! Me emocionan tanto como los preadolescentes que nos avisan que vienen adivinando “todas” los acertijos.

También colocamos trabalenguas… y allí van los/as niños/as avezados, desafiando a sus madres en soltar las palabras cada vez, con mayor rapidez.

Y hay mucho más para contar… Cómo cada uno/a da valor a la comunidad. Cómo se expresa colectivamente, “lo mejor de cada casa”, desde lo que aporta. Y ahí, tenemos que decirlo, la casa del Tata Cedrón y Antonia es nuestro faro, ellos son la expresión de, simplemente, algunas palabras que nos posibilitan continuar con la propuesta, agradeciendo el intercambio colectivo de la vida cotidiana: juegos, generosidades, creatividad, sabidurías, favorecedores, potencialidades, colores…

 

Sandra González

miércoles, 4 de noviembre de 2020

"La Negra" Maestre


Mónica, Moni o también “La Negra”, tuvo uno de esos corazones generosos y abiertos que siempre dejan espacio para los que se vayan sumando. Digna hija de su madre, supo cobijar a las personalidades más disímiles y contradictorias, porque su sentido de la solidaridad se había fraguado en el seno de una familia sancionada por haber querido trascender los límites de lo pautado por una sociedad desigual. 

Rebelde desde niña, se había comido todos los castigos que las monjas tenían para domesticar a las pupilas indóciles, pero que en ella no hicieron más que reafirmar su soberana vocación libertaria.

Amaba a los distintos, a los singulares y raros que nunca calzan en las cuadrículas preestablecidas del organigrama bienpensante, acaso porque ella misma no cuadraba en ningún esquema arbitrario. Siendo muy joven, tuvo un gran amor. Con Coco anhelaban un futuro nada convencional, viviendo en una casa rodante, trabajando sólo lo necesario, y sin ataduras materiales. Su hermano Juan Pablo le dijo por qué le veía futuro a esta pareja: “Vos estás loca, y él también está loco”.

La temprana muerte de Coco desbarató sus planes, pero no impidió que perdurara su afición a soñar. Soñó mucho y quiso mucho, pero no para sí –que eso lo hace casi cualquiera- sino para los demás: su madre, sus hermanas y hermanos, sus sobrinas y sobrinos, sus amigos y amigas, sus compañeros y compañeras de militancia. Para estos era “La Negra”, responsable de un grupo de pibes de la JP a quienes contagiaba su entusiasmo, sin exponerlos jamás a ningún delirio. 

Tenía, como dice la canción, “la pupila insomne”, siempre alerta a las necesidades de los otros, pendiente de poder mitigar faltas, ausencias y dolores. Para algunas de sus sobrinas y sobrinos hizo de madre, e inclusive de padre, pero además nos puso en la senda de la historia, contándonos cómo habían sido las cosas que no llegamos a ver: las miserias y canalladas de algunos, el humanismo de otros. La complejidad de vivir, mirando sin juzgar para poder comprender.

Estuvo, estuvo siempre, y es que para ella no era cuento aquello de que “donde hay una necesidad, nace un derecho”. No hablamos sólo de acciones reparadoras en el plano social –que las tuvo-, sino del derecho a la alegría, al buen morfi y al buen vino, a tender la mesa y recibir a sus distintas tribus (nos enseñó, también, cuánto placer deviene de la mixtura), a conversar los temas hasta el hueso, envueltos en la bruma de los ensueños y en la tierna calidez de su fraternidad ampliada.

Llevaba, como marca en el orillo, la alta bohemia de ya sabemos quien. Y, tan indeleble como aquélla, una extrema piedad manyada por vía materna, y cultivada con paciencia y amor. Por encima de cualquier otra cosa, hubiera querido legarnos al menos un poco de esa piedad suya. Para que el camino sea más llevadero, y se la pongamos fácil a quienes amamos. Quién te dice, Moni, acaso lo logremos. El privilegio de haberte conocido es tan grande como la desdicha de ya no tenerte.

 

Carlos Semorile

martes, 27 de octubre de 2020

Pasajes del 25 de octubre

Compartimos una nueva edición del programa "Pasajes", presentado por Tata Cedrón, el 25 de octubre, Radio Nacional Folklórica FM 98.7

domingo, 25 de octubre de 2020

Cuento japonés

Desde la copa de un árbol, dos pequeños pájaros miraban caer la nieve y conversaban. De repente, uno de los pájaros preguntó:
–¿Cuánto pesa un copo de nieve?
A lo cual el otro le respondió:
–Los copos de nieve pesan la millonésima parte de nada.
En silencio siguieron mirando cómo la nieve caía y se acumulaba.
De repente, con un fuerte ruido la rama se quebró con el peso de la nieve.
El pájaro que había preguntado sobre el peso de los copos de nieve miró a su compañera y le dijo:
–Es increíble lo que son capaces de hacer la millonésima parte de nada cuando se juntan.

 


 

sábado, 17 de octubre de 2020

Hoy las ventanas

Hoy sucedió que todos habíamos preparado nuestra parte de un guión que se repite -con variantes- todos los fines de semanas. Las ventanas de las muestras al paso estaban listas y el cantor de la cuadra había iniciado su canción... Cuando el cielo devino oscuro.... y cada vez más oscuro... hasta que explotó... La tormenta fue breve pero intensa... Se improvisó y el concierto siguió su curso... Fue un concierto especial... un concierto con lluvia, con truenos y con relámpagos. De risas, de palabras bellas, de complicidad. Es cosa de no creer, pero hay personas que logran ser felices en medio de las peores tormentas. Mientras esto sucedía, los cuadros del pintor, en la vereda de enfrente, seguían en su sitio, colgados al exterior... y el pintor desde la puerta de su casa, miraba caer la lluvia con una serenidad absoluta... Hasta que salió el sol. 

 





Fragmento de lectura facilitado por mano amiga

"Los recursos que se destinan a museos monumentales y simbólicos deberían derivarse hacia otros más pequeños que cuenten la historia de los individuos. Esos recursos deberían dedicarse también a animar y a apoyar a la gente para que conviertan sus propios pequeños hogares en espacios de exhibición".

 Modesto manifiesto por los museos

Orhan Pamuk

miércoles, 7 de octubre de 2020

Tomada por las flores

 Recién sentimos unos golpecitos en la puerta. Muy característicos de cierta vecinita nuestra que está por cumplir cuatro años, pero le pregunté si cumplía diez, y ahora dice –rotundamente- que tiene diez.

Vino a mostrarnos su vestido “nuevo”, que se lo pasó una amiguita a la que quiere mucho, y que le queda pintado. Lo modela junto con unos zapatitos de taquitos, por lo cual taconea de ida, y taconea de vuelta. 

Le decimos que está muy bonita y le preguntamos cómo anda, pero se pone tímida y nada dice. Nos acepta una barrita casera de cereales, y luego, de puro contenta, se pone a bailar y a dar saltos.

Para no dejarla en banda, también brincamos y hacemos algunos giros en nuestra parte de la puerta/frontera a través de la cual nos miramos con contento, y con falta de palabras para expresarlo. Ella se ríe, con esa risa cómplice de los chicos cuando encuentran adultos que andan medio “locos” y que se prenden en sus juegos.

Niña al fin, Lara se salta todos los “protocolos”, pasa sobre “el foso” y, por turnos e impulsos, nos abraza a la altura de las piernas. Como dice la poseía del trovador, hoy nuestra casa “ha sido tomada por las flores”.

 

Carlos Semorile

 

martes, 6 de octubre de 2020

“Mundos dignos de ser vividos” por Rubén D. Barqui

 

En distintos partes del mundo, personas se han organizado en cuarentena para compartir propuestas culturales, desde balcones, ventanas y otros espacios, con sus vecinos. En Buenos Aires, una de esas iniciativas es “muestras al paso” y ofrece exposiciones de pintura, obras y objetos varios, poesías al paso, libros al paso, canciones al paso, entre otros. En el barrio de Santa Rita, Rubén D. Barqui es uno de los participantes. Todos los fines de semana expone sus cuadros desde su terraza y en una de sus ventanas. Se trata de obras suyas y la muestra es diferente cada semana.

La aparición de los cuadros de Rubén ha cambiado el paisaje de la cuadra. Cada una de sus obras es a su vez como una ventana abierta hacia otros paisajes, otras realidades. El efecto se multiplica por el hecho de que algunas obras representan ventanas abiertas. Y es así como los vecinos espectadores viajamos, sin movernos, gracias al gesto de Rubén. También lo hacen los niños que han podido acercarse, tan observadores, que han descubierto las tramas: las texturas. Cada descubrimiento genera pequeños gritos de sorpresa. Y “mira esto” y “mira lo otro”. También le debemos a Rubén esos descubrimientos. Por unos minutos, estos chicos pueden pensar en otras cosas, aprender otras cosas, mirar con atención los trazos del pintor. 

 

Desde este espacio, le pedimos un breve relato, una suerte de autorretrato con motivo de esta experiencia de exponer al aire libre para los que pasan.

*

Mi nombre es Rubén D. Barqui. Soy técnico radiólogo, licenciado en producción de bio-imágenes (Universidad Nacional de Lomas de Zamora) y profesor universitario (Universidad Maimónides). Mi inclinación por la pintura se remonta al año 1996. Cuando comienzo a dar clases como docente en la carrera de técnico radiólogo en varios institutos terciarios (Cruz Roja Argentina, Instituto Superior de Ciencias de la Salud, Centro de Diagnóstico SAR, Instituto Superior Mitre). Allí, en el marco de mis clases, dibujaba en el pizarrón y en cartulinas, imágenes anatómicas, sobre distintas partes del cuerpo (brazo, cabeza, etc.), en correlación primero con zonas a radiografiar. En el año 2009, cuando me jubilé a los 56 años, por el tema de haber trabajado con radiaciones y diagnóstico de imágenes por más de 38 años, empecé a vislumbrar mis dotes pictóricas. Tomé clases y sigo tomando con Martha Bahía, una prestigiosa artista plástica de reconocida carrera en nuestro país.

La gran mayoría de mis cuadros surgen por inspiración propia, otros por escenas de la vida real y la parte más importante, por fotos que logré tomar en mis viajes dentro del país y otras en el extranjero (Rusia, Egipto, Europa, China, India y Japón). Debo sentir la foto o imagen a interpretar.

A veces, para una persona no significa nada pero en la esencia de la misma el valor es otro. Un árbol, una flor, una nube, una persona al azar, puede decirnos varias cosas; está en nosotros poder interpretarlas y llevarlas al arte. Siempre digo que nuestros pinceles, colores y las manos son las alas maravillosas que plasman lo que el alma siente. Creo no equivocarme. 


Primero observé a pintores como Velázquez o El Greco, pero vi en ellos imágenes claras en fondos oscuros. Después observé imágenes de cubistas, abstractos, impresionistas, surrealistas, arte naif… y me inclino por una mezcla de surrealismo (Salvador Dalí) con mi propia impronta que es el figurativo.

Trato de usar imágenes que un poco escapan a la comprensión humana, le agrego elementos como vidrios, resortes, relojes, luces, texturas poco usadas en dicho arte pictórico.

Mi experiencia ha sido muy fructífera con respecto a las diferentes muestras que los vecinos tratamos de exponer en nuestros frentes (terrazas, ventanas, puertas) y las mismas crean un espacio puro de oxígeno, por así decir, que hacen más armonioso el volver a vivir, dentro de un aire de ciudad a veces muy contaminado y lleno de prejuicios. 


Esta pandemia es un fiel reflejo de que todos somos mirados como una amenaza para los demás. El barbijo a veces nubla nuestra mente y nos hace pensar que el que está adelante nuestro es un enemigo y que viene a contagiarnos alguna peste. Pero no es así. Él también merece nuestro respeto. La dignidad y la humildad no se debe perder por sobre todas las cosas.

Mis manos, vuelvo a decir, son elementos capaces de llevarnos a mundos dignos de ser vividos. Está en nosotros ver que eso suceda.

 

Rubén D. Barqui