domingo, 24 de marzo de 2024

Vivir el arte en comunidad

Tras los anuncios sobre recortes y despidos que afectan los talleres culturales en los barrios, recordamos sus inicios  

 

Circular La Vereda - 24 03 24

Plan cultural en barrios

1984

Democracia joven… poco tiempo para curar heridas.

Un grupo de delirantes de la cultura nos hicimos fuertes, cerramos los ojos y los oídos pero no nos callamos. Nos habían convocado para formar parte del equipo de docentes de áreas artísticas del Plan Cultural en Barrios de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

Lo cierto es que había transcurrido muy poco tiempo en Democracia desde diciembre de 1983. ¿Se podría restañar heridas?

Apostamos al arte para intentar desterrar el miedo, el ostracismo, la censura y la autocensura que nos tapó la boca, nos cerró los ojos para sobrevivir.

Con ese espíritu nació el Plan Cultural en Barrios. Las escuelas de la Ciudad nos cedieron sus aulas a contra turno y se invitó a chicos y grandes para que se inscribieran en talleres de literatura, pintura, folklore y muchos más. Cuento mi experiencia: coordiné un taller de literatura para adultos

Grande fue mi sorpresa cuando les pregunté por qué querían escribir.

La respuesta fue: Para “ensayar” ser libres, desterrar el miedo a la palabra, decir lo que sentimos y pensamos. Textuales palabras o aproximadas de Ernesto, Nélida, Julia, Antonio y otros más. Los primeros trabajos eran elípticos, la metáfora sustituía la mención de situaciones concretas.

Me decían: “No puedo contar que vi como a un pibe joven lo chupaban en el café. ” “Mejor digo: vi a un pájaro que cayó en la red del tipo loco que torturaba cantos”.

Tenían miedo, miedo de hablar, de expresar situaciones, de atreverse a contradecir órdenes injustas. Era preciso guiarlos para que sus emociones, pulsiones, ideas, contradicciones se pusieran en palabras.

Fue un largo proceso, de idas y vueltas, de darles herramientas como escritores para apoyarse en lo que un “oficio” aunque vocacional les presentara el desafío de hacer LITERATURA con mayúscula.

Algunos que transitaron la experiencia lo lograron, otros viraron hacia otras expresiones artísticas. Lo más importante es que disfrutaron de la experiencia de compartir con otros sus historias, sus sueños y utopías… Y de a poco el miedo se fue diluyendo… muy de a poco.

Quitar esos espacio de reflexión y creación, en este caso que relato desde la escritura, es retroceder muchas décadas.

El plan Cultural en Barrios no puede dejar de existir, es matar un proyecto que da vida a los mayores, que permite canalizar vocaciones, que da sentido a la vida de mucha gente de todas las edades que necesita vivir el arte en comunidad.

Sería un crimen (me atrevo a decir Institucional) que nunca tendría castigo para quienes cercenen este espacio de la Cultura. 

 

Lita Llagostera

Circular La Vereda


lunes, 26 de febrero de 2024

Segunda edición

La Circular La Vereda es un quehacer en torno al cual nos encontramos algunas personas. Cada ejemplar es único, imperfecto e irrepetible. Se pega una sola vez y se difunde a través de redes personales y amigas. Quienes se encuentren cerca de las direcciones indicadas (César Díaz y Artigas; Cuenca y Juan A. Garcia) pueden además en estos días retirar un texto de García Lorca.... ¡ese es privilegio de vecinas y vecinos !

Si algún cartel les gusta, se lo llevan nomás. Pa eso están. Confiamos en el buen uso de los amigos. 









sábado, 24 de febrero de 2024

Amigo libro

 

Sucedió que ese verano leíste para mí las páginas del gran libro. Hubo un momento de espera. No había forma de saber cuan largo sería. Y yo me preguntaba a la distancia cómo sería andar por tus pagos encomendado con tamaña misión. No quisiera ofender, pero estarás de acuerdo, lo sé, y cómo me gusta saberlo, eso fue más considerable que dibujar un cordero. Lo digo sin desprecio por el cordero. Pero el libro. El gran libro. Inaccesible. El libro que nunca nadie había podido acercar. ¿Vos leerías para mí? (Amigo andante, caballero, ¿tendrás idea alguna vez de todo el tiempo en que esperé a que salieras del libro, de tu propio libro, para venir hasta el mío? Y, de libro a libro, intercambiar una página, dos, tres, cuatro, y tras esas páginas todas las otras. Las miles de páginas de tu libro y el mío). Porque ese fue el verano en que yo también te leí. ¿Llovía cuando me encomendaste tamaña misión? Todo se fue borrando salvo las voces. Solo ellas perduran. Y el campo de batalla. El cielo en tu relato. Y en el mío. Tierra allá. Mar aquí. Todos náufragos. Todos vivos en el milagro de la voz que permanece y cumple. Rojas las tapas del libro que quedó aquí (dijiste: Todo es símbolo) y esto es cierto: no lejos del reloj.

 

Y. para V.

domingo, 4 de febrero de 2024

Una vez más / Cien niños esperando un tren

Cada cierto tiempo insisto con esta película.
 
Ignacio Agüero documentando el trabajo de Alicia Vega, sus talleres de cine con las infancias en los barrios humildes de Santiago de Chile en dictadura. Aquí se muestra un taller. Pero no fue un año. Fueron décadas. Fueron niñas y niños de distintas generaciones los que pudieron participar en esta experiencia. Hace poco, en pandemia, Alicia (92 años) organizó sus apuntes, sus archivos, y publicó un libro* que es una suerte de suma teológica para no desesperar.
 
Se puede. Muchas cosas se pueden incluso y sobre todo en esos momentos en que pareciera que no se puede nada. Solo que hay que atreverse a explorar caminos no tan transitados o descubrir el camino en el que se encuentran ciertas necesidades y ciertas disposiciones. Descubrir quizás, como dijo mi padre, ese lugar donde nuestra presencia se hace irremplazable. No se pierdan a Alicia, ni a sus niños.
 
 A.

 

 

* disponible para consulta en el patio de los libros

viernes, 19 de enero de 2024

Literatura de cordel

 


Cuando colgamos poemas años atrás (en la calle, usando un cordel tendido en un arbolito, que nos perdone el arbolito), no conocíamos el antecedente de la literatura de cordel. Se dio de colgar y se dio que hubo vecinos que se llevaron escritos "publicados" así y también hubo vecinos que colgaron/publicaron en la cuerda sus propias poesías o escritos. Ni ellos ni nosotros pedimos nunca permiso. Por lo demás tampoco nos conocimos como no fuera leyéndonos. Aunque pareciera diferente no me parece que esa forma esté del todo alejado de los queridos papelógrafos de quien sabemos y los suyos. Al primero que escuchamos hablar de literatura de cordel fue a Rafael Urretabizkaya, en el taller de La Musaranga, que sabe bastante también de andar colgando (es decir poniendo al alcance de la mano) todo tipo de cosas y literatura también. Comparto una nota que cuenta del género literario stricto sensu: literatura de cordel, hermosa experiencia que se prolongó durante siglos. Para seguir pensando (y haciendo). PARA LEER LA NOTA PULSAR AQUI



viernes, 5 de enero de 2024

Dicen que no hablan las plantas...

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
-Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

 

Rosalía de Castro