|
Escultura - 4 de febrero de 2021
|
Bajo el nombre de Travesuras publicamos relatos de talleristas que participaron en el programa "Un verano diferente".
Una experiencia
prometedora
Por María Claudia
Martínez, escultora, docente de artes visuales
Cuando Mariana
Lifschitz me contó del proyecto “Un verano diferente” lo primero que sentí fue
admiración por el equipo que se propuso esto que durante los meses de
cuarentena nos parecía tan lejano: volver a comunicarnos en forma directa,
viéndonos y sintiéndonos con las emociones atravesando barbijos y
distanciamientos.
Enseguida pasé al
entusiasmo de ser invitada a formar parte y así fue que di el Taller de
Escultura un mundo en tres dimensiones, una actividad que yo también estaba
extrañando realizar. Ese contacto de las manos con la arcilla me parecía lo más
oportuno para el momento actual. El modelado en arcilla conecta al niñe con su
cuerpo a través del tacto, que es el sentido que enlaza directamente piel con
interior. Y como es equilibrante del sistema nervioso central, favorece la
actividad de los dos hemisferios cerebrales y la ejercitación muscular.
La escultura, con
el modelado, es una de las artes más primitivas, actúa directo en la
emocionalidad más pura. Les niñes están en esa etapa en la que dan respuesta
desde su cuerpo: sus emociones y sensaciones y desde ellas a lo intuitivo. Transformar
un material de la naturaleza –la arcilla– en un objeto poético, significativo,
es atravesar todo el aprendizaje y el desarrollo del planeta en unos instantes.
El modelado es tan antiguo como aquel gesto primigenio de pisar el barro y
dejar una huella, que luego se hizo trascendente cuando la humanidad lo elaboró
para pasar a ser un Arte.
La actividad en
“Cualquier lado” tuvo ese tinte mágico que se formó por la combinación de la
inocencia y la apertura del grupito de niñes más el encanto que irradia el
espacio del patio donde estuvimos. Allí el tiempo pareció detenerse, solo
existió la creación –ese espacio donde el reloj no existe.
Un lugar poético
solo podría generar poesía y así ocurrió esa tarde de febrero, con un atardecer
de enredaderas, piso de madera y unas mesitas con mantel de hule tan acogedoras
como las mesas de nuestras abuelas. Y hasta los familiares, que se mantenían
observando, con rapidez se unieron a les chiques cuando los invité a sumarse.
Seguramente recuperaron un poco de esa niñez que siempre está esperando ser
despertada.
Celebro esta iniciativa
porque mientras haya adultes disponibles que puedan alojar una experiencia
educativa, podremos permitirnos experimentar la libertad espiritual.
 |
Escultura - 4 de febrero 2021
|
 |
Escultura - 4 de febrero 2021
|
 |
Escultura - 4 de febrero 2021
|
 |
Escultura - 4 de febrero 2021
|