sábado, 31 de julio de 2021

Arte al paso


Tras un largo tiempo de en casa estar.

Por culpa de un virus sin piedad.

Obedecemos protocolos para poder estar.

Cada vez más aislados de los demás.

Después de tanta oscuridad.

Surgió un faro de amistad.

Creamos lazos de felicidad.

Compartimos momentos de creatividad.

Canciones al paso, lecturas y más. 

Sembramos girasoles que despiertos ya están.

Disfrutamos momentos para recordar. 

Y en las veredas volvemos a jugar. 

Un verano diferente, entre árboles, juegos y talleres. 

Que el viento nos lleve al encuentro. 

 

Luca Fucci Ugarte (13 años)

 

 




La experiencia de las Muestras al paso se desarrolló durante el año 2020 en Villa del Parque y otros barrios, así como "Un verano diferente" (2020-2021). Ambas experiencias de encuentros barriales tomaron en cuenta las normas sanitarias vigentes. Se reproduce el texto completo y algunas imágenes del libro miniatura realizado por Luca que participó en estas propuestas vecinales. 

lunes, 19 de julio de 2021

El aquí y ahora de Korczak


Varsovia, Polonia, 1933-34, Janusz Korczak junto a la orquesta del orfanato Dom Sierot

 

“Cuando yo era grande, cuando algo me importaba, hablaba mejor. Puede que a los niños les suceda al revés. Cuando algo les importa mucho, se les hace difícil hablar, aunque se sepa. Como si sintiéramos vergüenza de no hablar como se debe. Porque es triste tener que hablar científicamente en la escuela para lograr una nota, un elogio o una reprimenda, y no como se siente en realidad”.

“Pero es que los niños son necesarios en el mundo y exactamente como son”.

 

Janusz Korczak, autor de estas líneas, es educador. También doctor. Nació y vivió en Varsovia (1878-1942). Por ciertas condiciones de su muerte, se corre a veces el peligro de que esa muerte oculte su vida y su obra. Lo que sorprende es la manera en que están entrelazadas. Su vida, su obra, su lucha. Su opción por los niños. Por las  infancias, en su irreductible particularidad. Aquí y ahora. Ese aquí que fue Varsovia y ese ahora de la primera mitad del siglo XX. Muchos educadores lo saben y se ocupan de que su obra se siga conociendo. Lo que tuvo de pionera. Lo que le debemos. Lo que sigue siendo actual. Su diversidad. Una parte puede conocerse a través de sus escritos. Algunos están disponibles en castellano. Por ejemplo, Si yo volviera a ser niño (de ahí son las citas).  

Andrzej Wajda le dedicó una película. La versión que se reproduce está en polaco subtitulada en francés. Pero puede verse en italiano subtitulado en nuestro idioma (VER KORCZAK SUBTITULADO EN CASTELLANO AQUÍ). 

Sirva esta breve nota para recordar que previo a los hechos narrados en esta película, este maestro tuvo a cargo el orfanato de la calle Krochmalna durante treinta años y que es una vida entera la que dedicó a los niños que estuvieron a su cuidado. 

 



domingo, 11 de julio de 2021

Ir hacia la vida / Tagore

“Se desprende de mis ideas, si gustáis, un solo principio director, uno solo : ir hacia la vida allí en donde reine. Salid de la sala de clase. No llevéis los árboles a la clase, sino transportad a la clase bajo los árboles. Es, sin duda, cómodo tener un tronco de árbol en una sala de clase, esto permite dividirlo en láminas; pero estas láminas están muertas; no será en el interior de una clase donde un árbol dé flores y frutos. No os preocupéis de los métodos. Dejad que vuestro instinto os guíe hacia la vida. Difieren los niños unos de otros y es preciso aprender a conocerlos, navegar entre ellos como se navega entre escollos. Para explorar la geografía de sus espíritus es el mejor guía un espíritu misterioso que simpatiza con la vida”.

 

Rabindranath Tagore

 

 Ver nota completa sobre obra pedagógica de Tagore AQUI


viernes, 9 de julio de 2021

Traducciones de amparo

 Siguiendo el rastro de mis muy lejanos antepasados irlandeses (el tatarabuelo de mi abuelo fue un prisionero irlandés que llegó a Buenos Aires con las Primeras Invasiones Inglesas), leí e investigué bastante sobre la historia de ese pueblo que durante siglos fuera sometido por Inglaterra a lo que sin duda fue un genocidio cultural a largo plazo.

Pero ningún sometimiento se produce sin que se le oponga algún tipo de resistencia, y en la historia de Irlanda es posible encontrar muchas formas que, en soledad o combinadas, le permitieron a los irlandeses mantener formas soberanas de vida comunitaria aún bajo el yugo de un invasor impiadoso. Más allá de los intentos de orden más político armados o parlamentaristas–, se destacan otros dos de índole cultural que ya tenían una larga historia detrás: la traducción y la educación. 

Cuando San Patricio cristianizó la isla creó una iglesia monástica que no interfirió con la estructura de la sociedad gaélica, y a la que se incorporaron los druidas, poetas y bardos ambulantes del período celta. Cuando estos miembros de la clase erudita tomaron contacto con el latín, se valieron de él para volcar en irlandés las viejas sagas y relatos que hasta ese momento sólo habían circulado a través de la tradición oral. Estaban inaugurando una perdurable tradición irlandesa: la de la traducción, muy ligada a las escuelas de todo tipo –monásticas y seculares– donde se enseñaba la historia local en la lengua nativa.

Pero Inglaterra, mediante la imposición de su idioma y el cambio de los topónimos originales, fue traduciendo Irlanda a su propio sistema de valores y creencias. Además, andando el tiempo, estableció la prohibición de la educación formal de los católicos irlandeses en todos los niveles, para reducirlos al estado cultural más bajo posible. La respuesta alcanzó características de guerra de guerrillas en el plano educativo: surgieron las “escuelas de terrenitos” (Hedge Schools), así llamadas pues el maestro y sus alumnos se reunían en setos, muros, fosos, cunetas y cuanto lugar fuese propicio para dar y recibir clases al aire libre sin ser descubiertos por las autoridades.

En un país como la Argentina, donde la escuela representó -y representa aún- un pilar de las aspiraciones de nivelación social, no debería resultar difícil comprender lo crucial de semejante batalla por el conocimiento. Pero también habría que entender la fase previa que antecedió y permitió sostener el nivel cultural del pueblo irlandés: sin traducción no hubiese sido posible establecer un marco de referencia cultural desde donde contar la propia historia y sus enseñanzas, y así determinar el significado de los hechos del pasado –y asimismo los del presente– para que sirvan como un modo de integración comunitaria.

Dicho esto, el tema es si sólo se traduce de un idioma a otro, o si la traducción es un procedimiento al que siempre hay que recurrir para no hallarnos entrampados en una programación cultural que adquiere formas de arrasamiento social, y que precisa de subjetividades colonizadas que –en mansedumbre obedezcan sin cuestionar. Debemos preguntarnos si todo tipo de educación (la de orden institucional, la que se da en el seno familiar, incluso la que nos brindamos unos a otros) no debe recrearse por una traducción permanente que decodifique la opacidad de un mundo que el Poder inventaría desde la falsía.

Claro que esto ha sucedido en el pasado pues todo revisionismo lleva la marca de la traducción, y que no ha dejado de acontecer. Pero es tal la avalancha de mentiras que a diario socavan la posibilidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso, que resulta imperioso ejercitar un tipo traducción que nos permita recuperar un horizonte de certezas culturales (quiénes somos, qué anhelamos, hacia dónde queremos ir) que resista la degradación a la que se nos quiere someter. Una traducción de amparo que sirva de pensamiento, reflexión y capacidad de acción. Una traducción que sea tanto resistencia como programa.

¿Es esta una tarea que sólo deban acometer los intelectuales o, como preferimos llamarlos, los pensadores? ¿Tiene que salir de las voces de los poetas que suelen ser profetas? Con todo cariño por unos y otros, creo que este es un trabajo que tenemos que hacer entre todos porque, como enseña el caso de Irlanda, quien no traduce queda “traducido”. Asumamos el reto de la traducción incesante. Nos va la vida en ello. 

 

Carlos Semorile

 

martes, 6 de julio de 2021

Registro del día de hoy

En el jacarandá de la entrada de casa, que casi no se nota que es jacarandá porque florcitas “no da”… suele haber poemas. Desde hace poco un cartelito explica a vecinas y vecinos que si lo desean pueden llevarse uno. Y así viene sucediendo. Suelo poner los poemas los sábados y al sábado siguiente ya no hay más. Se renuevan. Pero el stock de poemas que tengo (gracias a Tinkuy) no es ilimitado y los poemas se repiten. Entonces había comentado que si se quiere se puede aportar. Y hoy aparecieron dos poemas nuevos copiados a mano por alguien y dejados en el arbolito por esa mano anónima. Uno de ellos no alcanzó a estar ni unas horas. Voló. Comparto los poemas que hoy dio el árbol.

 C.

 

No mata. El tigre bendice con sus colmillos.
El tigre no mata sino que abre una senda
Ni de la Vida ni de la Muerte:
El tigre dentro del tigre:
El Tigre de la Tierra.
¡Oh Tigre!
¡Oh Hermano de la Sierpe!
¡Oh Bestia en Flor!

 

Ted Hugues

 

 


lunes, 21 de junio de 2021

Para seguir nadando en el lago

 

Se nos ha muerto Juan Forn, y no hay consuelo para tanta tristeza y bronca que nos hace maldecir lo injusto de esta partida para quienes fuimos, apenas, sus lectores. Forn nos regaló el privilegio de esta fraternidad ampliada en la lectura de sus textos, y en la pasión de sus pesquisas y revelaciones literarias. Sabemos que vamos a extrañar sus elegías, pero lo que en verdad nos hará falta es su generosidad.

Creo que si algo nos enseñó es que no se puede ni se debe ser un lector canuto, y que la lectura es lo contrario de otros oficios de descubridores que bucean para atesorar: el lector genuino siempre sale del libro con ansias de compartir. Precisamente en “Ningún hombre es una isla”, Forn rescata una carta de la novelista Jean Rhys: “Voy a decirte algo muy importante, así que escucha bien. Todo lo que escribimos es un lago. Hay grandes ríos que alimentan el lago, como Tolstoi o Dostoievski. Y también hay hilos de agua, como Jean Rhys. Lo único que importa es alimentar el lago. Yo no importo. El lago es lo que importa. Seguir alimentando el lago. Siempre. Eso es lo que importa”.

Leyendo y escribiendo, Forn acrecentó el lago de manera considerable porque estaba convencido de que “Lo que amamos nos cambia. Nos rescata. A veces, hasta nos limpia la sangre”.

Eso fueron sus viernes: citas para comenzar a amar lo que hasta ayer desconocíamos. Esa fue “La tierra elegida”: “Mi oficio (…) consiste en contar historias. El origen de ese oficio, de esa vocación, es fácil de rastrear: me gusta que me cuenten historias. Pocas cosas me gustan más, desde que era chico. Pocas cosas me han enseñado más, desde que tengo uso de razón. La Historia está en todas partes, porque estamos rodeados de historias. Los desvelos cotidianos de cada uno de nosotros, nuestras pequeñas historias, conforman la historia del lugar donde vivimos. Y así se construye la Historia, generación tras generación: cómo contamos la historia, cómo escuchamos la historia que nos cuentan”.

Esas historias son como canciones que nos enraizan y, como él dijera, al mismo tiempo nos vuelven nómades en el espacio y en el tiempo: “Imaginen una canción que dura, no tres minutos, sino veinte o treinta años seguidos en nuestras cabezas. A veces la escuchamos, a veces creemos que no, pero sigue sonando en el fondo y algo en nosotros la escucha incluso cuando nosotros no. Los aborígenes australianos eran así. Los aborígenes australianos eran nómades. Sus movimientos eran cíclicos y estaban regidos por una canción ancestral, una canción que describía su trayecto y a la vez les decía por dónde ir. Así daban vueltas por Australia, a lo largo de sus vidas. La canción era su mapa y a la vez era su historia, era su geografía y su religión”.

Esto es lo que hoy te agradece esta tribu dispersa de lectoras y lectores: tu amorosa cartografía para seguir nadando en el lago. Una canción compartida para rogar que el amor nos limpie la sangre.

 

Carlos Semorile

jueves, 6 de mayo de 2021

Apuntes de lectura - Maturana


Humberto Maturana (1928-2021) 

Fragmento de La Revolución reflexiva / con Ximena Dávila

martes, 4 de mayo de 2021

Canción al paso

Visión de Luca. Joven visitante de las Canciones al paso. Compañero de talleres y juegos en la vereda.