sábado, 13 de octubre de 2018

Acerca de los fantasmas


Hay fantasmas y fantasmas…

Los fantasmas siempre fueron parte del folclore, especialmente en zonas rurales. Hay barrios con fantasmas propios. Desde los albores de la historia se registra su errática existencia.

Pero, ¿qué es un fantasma? Su etimología viene del griego, phántasma con varios significados. Señalemos los que se adecuan a nuestros usos cotidianos. 1-Imagen de un objeto que queda impresa en la fantasía. 2-Visión quimérica como la que se da en los sueños o en las figuraciones de la imaginación, especialmente en estado febril. La palabra quimera es para nombrar a un monstruo imaginario. Un fantasma es la creación de una mente circunstancialmente alterada o enferma.

El introductor del término fantasma, en la bibliografía médica, fue un médico activo durante la guerra. El Doctor Weir Mitchel, médico militar en la Guerra de Secesión Americana (Norte contra Sur) librada entre 1861 y 1865, creó para la medicina el neologismo fantasma. Durante la contienda, atendía a jóvenes americanos afiebrados y con terribles infecciones que aseguraban tener visiones de compañeros de la guerra muertos días, meses o años antes. La desesperación, el miedo, el hambre y a veces la ignorancia, suelen ser los generadores de fantasmas.

Pero, ¿existen realmente los fantasmas?

Los países latinoamericanos no están en guerra declarada pero abundan los fantasmas. La Argentina tampoco está en guerra. Tanto en los barrios de Buenos Aires, en los suburbios y en todo el interior del país hay edificios y estaciones de tren abandonados. Entonces, se hace más clara la existencia de otro tipo de fantasmas.

Pueblos que nacieron con la llegada del tren y murieron con su desaparición. Muchísimas fábricas de grandes dimensiones cerraron. ¿Qué pasó con esas personas que trabajaban en esos lugares y hoy están desocupados? Un pueblo incomunicado, un hombre desocupado sin posibilidades, pasan a la categoría de pueblo fantasma, el primero, y de fantasma social, el segundo. Numerosos edificios cerrados porque la especulación ya había sacado lo suyo y fue hora de retirarse. De inmediato nacieron fantasmas sociales. Un hombre revolviendo desperdicios domiciliarios en busca de comida es la imagen de un fantasma. Un niño que desde que nació, en la miseria, fue educado como mendigo, deambula por las calles como un fantasma.

Un país como la Argentina, primero entre los productores de alimentos del mundo, con habitantes desnutridos, enfermos, desocupados y con deficiencias educacionales, sin duda es un generador de fantasmas. Los delincuentes financieros también son fantasmas. Verdaderamente invisibles, especulan. Especular de speculari, espejo que multiplica falsamente. Es decir, multiplican sus ganancias sin producir nada, salvo la pobreza de los otros. Son los fantasmas que desde las sombras manejan al mundo. Los fantasmas del poder, para perpetuarse, crean nuevos fantasmas, los visibles y desesperados, que si molestan… son enviados a una guerra injustificada.

Sin embargo, los fantasmas reales también existen. Felizmente habitan en la literatura. 


 Otto Carlos Miller